Un plan para reactivar a la mayor planta industrial de agua pesada

El agua pesada, un líquido transparente, es una forma de agua en la que separaron las moléculas de agua que contienen deuterio, un isótopo del hidrógeno que pesa el doble del isótopo más común. No tiene color, olor, ni sabor. Tampoco es tóxica ni radiactiva.

En 1993 se inauguró en Arroyito, provincia de Neuquén, la Planta Industria de Agua Pesada (PIAP), pero ha estado desactivada desde 2017.

Días atrás la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Adriana Serquis, y el gobernador de la provincia de Neuquén, Omar Gutiérrez, anunciaron que se acordó un plan para volver a poner en marcha la planta que produce agua pesada que sirve principalmente para el funcionamiento de las centrales nucleares.

Serquis, doctora en Física por el Instituto Balseiro, investigadora principal del Conicet y profesora titular de la Universidad Nacional de Río Negro, contó que la reactivación de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) en Arroyito implicará el ingreso de más personal.

Se llegará a “250 empleados gradualmente después de su reactivación, pero aún falta ajustar. Hoy la planta tiene 106 empleados. Más de 100 personas serían incorporadas tras la reactivación. También se espera formar al personal”, afirmó.

Presupuesto. La provincia de Neuquén destinará 1.000 millones de pesos a PIAP durante 2023. El Gobierno Nacional pondrá 4.900 millones de pesos

La instalación es propiedad de la Comisión Nacional de Energía Atómica y está operada por la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), una sociedad conformada entre la CNEA y la Provincia de Neuquén, que tiene la mayoría accionaria.

El funcionamiento de la planta ha tenido varias idas y vueltas desde su fundación. Se empezó a construir en 1985 como parte del plan que comprendía la construcción de ocho centrales nucleares de uranio natural en el país, según informó la Agencia de noticias TSS, de la Universidad Nacional de San Martín.

La producción se inició en 1994 para las centrales nucleares locales y también con fines de exportación.

En los años 1998 y 1999, la PIAP hizo una exportación de 400 toneladas de agua pesada (a Canadá, principalmente). Por la venta del agua, se ingresaron 110 millones de dólares al país.

En el año 2000 se suspendió la producción de la planta por orden del entonces presidente Fernando De La Rua debido a los retrasos en la construcción de Atucha II, y luego se retomó en el año 2004 hasta 2017.

Con la próxima reactivación, Serquis informó que “se buscarán producir 80 toneladas de agua pesada por año como objetivo. Es una expectativa. Con esa cantidad se llegaría a un valor de costo razonable y competitivo a nivel mundial”.

Compromiso. El gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, hizo un acuerdo con la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Adriana Serquis

Además, aclaró que el objetivo primario es que la planta produzca 485 toneladas que se necesitan para garantizar la provisión de las tres centrales en operación –Atucha I, Atucha II y Embalse- hasta el fin de su vida útil.

También la producción se puede utilizar para la industria médica y en los semiconductores en cantidades pequeñas.

Se vislumbra la posibilidad de exportar el agua pesada. “Ya hay países como Canadá y Corea del Sur que tienen interés en comprar agua pesada a la Argentina”, dijo Serquis.

Como la planta de Arroyito no ha estado en su pleno funcionamiento, la empresa Nucleoeléctrica Argentina SA.- que opera las centrales nucleares- tuvo que comprar 18 toneladas de agua pesada el año pasado al exterior.

La planta tiene la posibilidad de desarrollar dos tipos de líneas de producción, y el plan de reactivación las tiene en cuenta.

Una de las líneas es la producción de 80 toneladas por año de agua pesada. La segunda línea se orientaría a la producción de Urea. Se trata de un compuesto químico que se produce a partir de amoníaco sintético y dióxido de carbono. De acuerdo con Serquis, se trabaja en la elaboración de un plan de negocios para desarrollar ese tipo de producción, un paso en el que participa también Y-TEC, la empresa de investigación y desarrollo que crearon YPF y el Conicet.

Compromiso en el presupuesto

Para reactivar la planta de agua pesada, en 2023 el Gobierno nacional tendrá un presupuesto de casi 4.900 millones de pesos. Mientras el gobierno de Neuquén prometió una partida de 1.000 millones de pesos.

Es una “decisión política del gobierno provincial de avanzar en la puesta en marcha del complejo industrial de Arroyito, uno de los más importantes del país”, dijo el gobernador Gutierrez a través de un comunicado.

El funcionario sostuvo que la PIAP se pondrá “al servicio del país y de la provincia, manteniendo las fuentes de trabajo y generando ingresos que se volcarán al sistema productivo”.

Para la doctora Serquis, “la planta de agua pesada en Arroyito es estratégica para el país. Porque nos permite tener soberanía en el ciclo de producción de energía nuclear”.

Remarcó que la Comisión Nacional de Energía Atómica, como propietaria de las instalaciones, “tiene el propósito de promover el desarrollo de aquellos proyectos que vinculados a la PIAP no afecten la producción de agua pesada, y que permitan contribuir a la continuidad de la operación”.

Se persigue “maximizar el potencial, optimizar su operación y ampliar las oportunidades comerciales que se generen a través de nuevos proyectos”, resaltó.

Desde el gremio ATE, que viene reclamando la reactivación, se celebró el acuerdo entre CNEA y el Gobierno de Neuquén. “Es un gran avance”, dijo Rodolfo Kemf, dirigente de ATE y trabajador de CNEA-.

La opinión del sindicato

Desde ese sindicato quieren que se priorice la línea de producción de agua pesada. “Luego, con la planta funcionando se puede pensar otro tipo de producción”, señaló.

Se persigue “maximizar el potencial, optimizar su operación y ampliar las oportunidades comerciales que se generen a través de nuevos proyectos”, resaltó.

Desde el gremio ATE, que viene reclamando la reactivación, se celebró el acuerdo entre CNEA y el Gobierno de Neuquén. “Es un gran avance”, dijo Rodolfo Kemf, dirigente de ATE y trabajador de CNEA-. Desde ese sindicato quieren que se priorice la línea de producción de agua pesada. “Luego, con la planta funcionando se puede pensar otro tipo de producción”, señaló.

Fuente: Diario RN

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