Qué escondía la mansión de Playboy: fiestas descontroladas, pasadizos secretos y el mito de que estaba embrujada

El fundador de PlayboyHugh Hefnermurió en 2017 rodeado de un halo protector que se fue desmadejando lentamente. A partir de entonces, diferentes historias sórdidas mostraron su costado más negro que terminaron eclipsando el glamour que emanó durante décadas: el control que ejercía sobre sus parejas, las fiestas descontroladas que organizaba, la leyenda urbana de pasadizos secretos y el mito de los fantasmas que recorrían los pasillos de la propiedad.

Cómo era la mansión de Playboy

“La vida es muy corta para vivir el sueño de otro”, era la frase que funcionaba como una muletilla para el día a día de Hefner. Nacido en Chicago en 1926, el productor fundó la revista Playboy en 1953 después de que los directivos de Esquire, donde trabajaba, le negaran un aumento. El imperio que formó creció como un espejo de la revolución sexual de la década del ‘60: las producciones fotográficas cada vez más subidas de tono que impuso se consumían como pan caliente.

En los ‘70, instalado en el Hollywood de entonces, Hefner ya era una de las figuras que más comentarios generaba en ese mundillo. ¿Solo por ser el dueño de Playboy? No. El empresario se convirtió en uno de los grandes organizadores de fiestas excéntricas y desaforadas regadas por el alcohol, las drogas y el sexo. Todas las estrellas habidas y por haber querían participar de los hedonistas divertimentos que diseñaba en su mansión ubicada en el Número 10236 de la calle Charing Cross de Holmby Hills, Los Ángeles, California. Una propiedad que el magnate compró en 1971 por 1,1 millones de dólares.

Actores, actrices, mediáticos, periodistas, políticos, deportistas, escritores, productores, directivos de canales y aspirantes a estrellas se mezclaban entre las paredes de la construcción de estilo neogótico pensada en 1920 por el arquitecto Arthur Rolland Kelly. “Tenías a todo Hollywood allí, era como vivir un mundo de fantasía”, comentó, en una entrevista con The GuardianVictoria Silvstedt, la Playmate de 1997.

La conocida pileta de la mansión de Playboy. (Foto: AFP/Frederic J. Brown)

En 2012, Hefner habló con Vanity Fair sobre lo que significaba la casa para él. “Es el lugar al que todos quieren ir y estoy de acuerdo con ellos. Todo lo que quieres está aquí. Es como una mansión inglesa, pero está en medio de Los Ángeles. Y no tengo que salir por nada”, contó.

La propiedad -actualmente reformada- es inmensa. En la época en la que vivía Hefner con sus esposas tenía 29 habitaciones, canchas de tenis, de básquet, pileta, zoológico y hasta un cementerio de animales, todo ubicado a lo largo de 2050 metros cuadrados de espacio habitable. De acuerdo a lo que citó el portal especializado en propiedades lujosas Fancy Pants Homes, el dormitorio principal del empresario ocupaba dos pisos y tuvo varias renovaciones a lo largo de la historia.

Hugh Hefner, en una imagen captada por Playboy en su mansión. (Foto: gentileza Playboy)

Además, la mansión tenía dos particularidades. Por un lado, era la única residencia privada de Los Ángeles en tener permiso para lanzar fuegos artificiales. Por el otro, era del grupo selecto de casas de ese barrio que gozaba de una licencia para tener un zoológico. Eso le permitió a Hefner traer a ese espacio aves exóticas y monos, entre otros animales.

“A los seis años vi sexo por primera vez en mi vida”

Detrás de ese universo de fantasía adulta aparecía, a la vez, el costado más vil de quienes comandaban los destinos de esa propiedad. “Las mujeres en la mansión eran como mercancías y me enseñaron a mirarlas como objetos sexuales”, dijo, también en The GuardianJennifer Saginor, la hija de uno de los íntimos amigos de Hefner, Mark Saginor, o más conocido como el doctor Feelgood. La mujer convivió en ese espacio durante muchos años junto a su padre y sufrió las consecuencias de exponerse a un mundo que no era para una nena.

“Es 1975. Tengo seis años cuando veo sexo por primera vez en mi vida”. Así arranca el libro Playground: A Childhood Lost Inside the Playboy Mansion escrito por Saginor, donde narró su espantosa experiencia en esa propiedad. Según la síntesis de la obra a los 15 había probado todas las drogas, había tenido relaciones sexuales con hombres y mujeres, había perdido el interés en la escuela y se había separado legalmente de su madre y su hermana menor.

Jennifer Sarginor vivió durante parte de su infancia y adolescencia en la mansión de Playboy. (Foto: web de Jennifer Sarginor)

Las consecuencias en la vida de Saginor por haber vivido allí perduraron en el tiempo. En 2008 logró entrar en una clínica de rehabilitación para dejar sus adicciones. A lo largo de varios reportajes, la mujer se abrió sobre todo lo que sucedía allí dentro: fue una de las pocas que contó con lujo de detalles lo que escondía Hefner.

“Crecí queriendo ser uno de estos hombres, como mi padre o Hefner, porque no quería ser como las chicas. Muchas de ellas simplemente harían cualquier cosa para llegar a algún lado, convertirse en alguien o tener mayores oportunidades. Un gran número de ellas nunca lo hizo y, en cambio, siguieron el camino de meterse en las drogas y el sexo promiscuo“, agregó.

Sheila Levell, Hugh Hefner y Holly Madison en una promoción grabada en 2003. (Foto: AFP/Robert Mora/Getty Images/AFP)Por: ROBERT MORA | Getty Images via AFP

“Era un estilo de vida. La mansión de Playboy era como mi universidad. Estaba lleno de intelectuales, sexo, rock and roll, arte, todo lo importante”, opinó la actriz Pamela Anderson, según reflota Los Angeles Times en un artículo de 2017. Esa “facultad”, para muchos, terminaba en un solo lugar: la cascada que daba a una pileta dentro de una gruta. Así lo describió el periodista John Carlin, que viajó a hacer un recorrido por la propiedad en 2004 para el diario El País. “Al final de cada fiesta, la gente suele terminar aquí, desnuda”, sintetizó.

La leyenda urbana de los pasadizos secretos

La explosión de figuras que pululaban en los ‘70 todos los fines de semana por la casa era vasta: desde Donald Trump hasta Bill Cosby. En ese andamiaje de estrellas mezcladas con nocturnidad eterna, hubo un mito que se extendió a lo largo de las décadas. Una historia decía que algunas figuras del Hollywood de entonces, que vivían muy cerca de la casa de Hefner, podían acceder a ese lugar a través de pasadizos secretos. El rumor se potenció tanto que el propio Hefner hizo una jugarreta que robusteció aún más la leyenda urbana.

Las imágenes están fechadas en 1977 (Foto: Playboy)

En 2015, el sitio de Playboy publicó una “investigación” que levantaron todos los medios. Todavía sigue online. El artículo lleva el título “Entonces, había túneles que iban a las casas de las celebridades debajo de la mansión de Playboy” y no dejaba lugar a dudas. En sus líneas explicaba que un editor de la revista se había encontrado con fotos estilo Polaroid de 1977 en las cuales se veía a obreros ejecutar una excavación.

Las fotos de la «excavación» que publicó Playboy. (Foto: Playboy)

La obra, según la nota, tenía por objeto construir túneles subterráneos que iban desde la casa de Hefner a otras propiedades lindantes de figuras como Jack NicholsonWarren Beatty o James Caan, actores que frecuentaban las fiestas que organizaba el magnate por ese entonces. En los planos publicados se cita a varios de estos intérpretes, en un dibujo en el que se ve la forma que tendrían los pasadizos secretos.

La historia contada en un artículo decía que el editor de la revista encontró planos viejos. (Foto: Playboy)

Un día después de que se publicó el artículo, las redes de Playboy compartieron una foto de Hefner, sentado en su living con su histórica bata de seda, con un cartel. “April Fools”, decía el texto, en referencia al Día de las Bromas que es muy habitual en los Estados Unidos, justamente, el 1 de abril. A pesar de eso, el mito quedó en el ambiente.

Uno de los «planos» que se «encontraron» en la mansión. (Foto: Playboy)

“¿Usted y Jack Nicholson tenían pasadizos secretos para llegar a la mansión de Playboy?”, le preguntó Graham Norton, en su talk show, a Warren Beatty, en una entrevista que le hizo en 2017.

En el dibujo hablan de Jack Nicholson. (Foto: Playboy)

Sorprendido por la pregunta, el actor respondió: “La historia que se publicó era que había un túnel que iba desde la casa de Jack que estaba al lado de la mía, directamente hacia la de Hefner, que probablemente habría costado en ese barrio cerca de mil millones de dólares. Así que no, eso no es verdad”.

¿Había fantasmas en la mansión de Playboy?

Un relato mucho menos terrenal y más sobrenatural es el que contó una de las mujeres que tuvo Hefner. En una entrevista con la revista NylonHolly Madison, una de las figuras del reality The Girls of the Playboy Mansion, habló de “espectros y fantasmas” dentro de la propiedad. “La mansión es un hogar que es muy intrigante por muchas razones. La gente habla de que está embrujada. Están todas estas extrañas leyendas urbanas como la de los túneles. Tiene vida propia”, comentó.

La relación de la mansión con un supuesto embrujo viene desde el momento en el que Hefner se mudó desde Chicago hacía Los Ángeles. Muchos la llamaban “la casa encantada”, sintetizó Madison, evocando su parecido a muchas de las grandes propiedades que aparecían en el clásico dibujito Scooby-Doo.

Huf Heffner junto a Bridget Marquardt y Holly Madison. (Foto: Tiziana Fabi/AFP)

Pero Madison no es la única que se refirió a este tema. La actual tiktokera le dio una entrevista a una de sus compañeras en el programa de E! y también expareja de Hefner, Bridget Marquardt. Las modelos charlaron en el podcast Ghost Magnet, que la modelo conduce por su afición a lo paranormal. Marquardt contó al sitio Nylon que su primera experiencia relacionada con el tema la tuvo a los 12 años cuando vio a su bisabuelo muerto luego de jugar con una tabla de Ouija. Eso la definió. Durante la transmisión del reality, muchas veces, hubo referencias y episodios relacionados.

En el diálogo expuesto en el podcast, Madison recordó una de las tantas situaciones sobrenaturales que experimentó dentro de la mansión. Relató que mientras estaba en el gimnasio del sótano, vio a una mujer salir del baño y cruzar frente a ella. Vestía un top deportivo rosa y pantalones negros y creyó que era una de sus compañeras que estaba haciendo alguna producción fotográfica. Cuando dio la vuelta en la esquina, vio una puerta y supuso que la persona se había ido por allí. Pero al revisar esa abertura, comprobó la escalofriante verdad: llevaba a un simple armario. “Nunca volví a ver a esa mujer en mi vida”, reveló.

En 2016, Hefner vendió la mansión en 100 millones de dólares. El nuevo dueño, Daren Metropoulos, no se ocupó demasiado del lugar y la propiedad fue vandalizada en varias oportunidades. Muy lejos en el tiempo quedó esa época de esplendor donde los flashes de las cámaras, las luces y la fama la ubicaban como el centro neurálgico del espectáculo.