Más diversidad, menos tabúes: la figura del handball que lucha por la visibilidad LGBT en el deporte

Valentina Kogan, exarquera de la Selección argentina, no le teme a las etiquetas y apuesta a contar sus experiencias para generar una transformación. Su historia de amor con Carolina y su análisis de por qué el deporte aún tiene resistencias hacia las personas LGBT+.

Hace ya algunos años que Valentina Kogan, exarquera de la Selección argentina de handball, ha decidido contar su historia de vida para generar conciencia y derribar tabúes. En el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, alza su voz para denunciar las resistencias que todavía persisten para una sociedad verdaderamente diversa. Apuesta a que su recorrido personal ayude a otros a superar los obstáculos.

“El deporte en la Argentina está manejado por movimientos conservadores”, sostiene Valentina, de manera tajante, en diálogo con TN. Y agrega: “Está todavía gobernado por una visión bastante machista o ligada al patriarcado ya que la incorporación de la mujer es tardía”.

Su tono de voz es suave, pero firme a la hora denunciar a las estructuras vetustas del mundo del deporte. Ella, que ha sabido transitar y triunfar en este ámbito, no teme quedar encasillada en ciertas etiquetas y, por el contrario, busca generar una transformación para que nunca más existan casos de personas excluidas por su orientación sexual, su expresión o identidad de género.

El momento en el que decidió hablar abiertamente sobre su orientación sexual

Desde que entró al mundo del handball, Valentina eligió a quiénes contarles que era lesbiana. Recién lo hizo público antes de ir a probar suerte a España, a principios de los 2000.

“Tenía que ver con mis propios miedos, no con que alguien me dijera que si lo contaba iba a estar mal vista. Era un proceso mío de ir comunicándolo de a poco, primero en mis ambientes más cercanos”, señaló.

Por esos tiempos, ella elegía con quién hablar sobre su orientación sexual (y, por ende, con quién no). En la Selección argentina encontró un pequeño -pero valioso- grupo de contención: “Hacíamos ‘rancho aparte’ con las que estábamos ‘en la misma’ por un tema de afinidad, de códigos. Con el paso del tiempo, la edad y la experiencia, una va tomando más seguridad y más aplomo para poder ser plenamente quién realmente es”.

El deporte, un ambiente más misógino que homofóbico

Para Valentina, en realidad, las violencias -algunas más pequeñas, otras más notorias- se originaban en el hecho de ser mujer. “Tuve entrenadores muy trogloditas, que estaban mal desde muchos puntos de vista”, sostiene.

Valentina Kogan, en una campaña junto a otros deportistas del colectivo LGBT+ (Fuente: Cien por ciento Diversidad)
Valentina Kogan, en una campaña junto a otros deportistas del colectivo LGBT+ (Fuente: Cien por ciento Diversidad)

“Había más misoginia que homofobia. Eso sí lo experimenté mucho en el deporte de parte de entrenadores, preparadores físicos y dirigentes. Había una cosa contra la mujer, una diferenciación respecto de las selecciones masculinas, se usaban muchos términos de mucha degradación hacia nuestros cuerpos o hacia nuestras actitudes. Nos han dicho ‘son unas cerdas, unas chanchas, unos lechones’ o ‘Mirá el culo que tiene esta’”, repasó, con desagrado.

Sin embargo, la exjugadora de handball se muestra optimista respecto al futuro: “No sé si hubo un cambio en el pensamiento, pero sí en las formas. Hay una preocupación por incluir a la mujer y que haya ciertos cupos femeninos en los roles dirigenciales, al menos desde el concepto. Después, en la implementación, se puede dar o no…”.

Es que en el deporte la diferencia entre el hombre y la mujer es altísima, desde los sueldos hasta un montón de otras cosas que siguen vigentes, pero el tema (de la igualdad) está instalado, está en agenda y de a poco hay un cambio”, se ilusionó.

La homosexualidad en el deporte: ¿por qué es más difícil que los varones lo expresen abiertamente?

Existen numerosos casos -incontables, realmente- de atletas mujeres que han manifestado abiertamente ser lesbianas. Ocurre en el fútbol, en el básquet, en el vóley, en el hockey, en el tenis y en muchas otras disciplinas. Distinto es el caso de los varones: tan solo hay un puñado de deportistas masculinos profesionales o amateurs que han contado públicamente que son gays o bisexuales. Esta semana, Jake Daniels, jugador del ascenso inglés, lo contó en una entrevista.

“Hay casos (de atletas que lo han contado) en la rama masculina, pero son claramente menos. Eso obedece a una situación social que responde al patriarcado. Para esos hombres las respuestas son más agresivas y más violentas. Hay más tabúes en el mundo masculino. Es claramente observable: entre los atletas de élite en el primer plano mundial hay grandes estrellas femeninas que han comunicado su homosexualidad, pero hay pocos casos de hombres que lo han hecho”, reflexionó Valentina.

Y continuó: “En los Juegos Olímpicos se empezó a hablar del tema y se empezó a visibilizar esto. Los JJOO son una estructura sumamente conservadora, pero han abierto las puertas en los últimos tiempos a la diversidad y a abrazar las diferencias”.

El deporte como estructura conservadora

La Argentina es un país con numerosas leyes y políticas de avanzada en materias de diversidad: el matrimonio igualitario, la Ley de Identidad de Género, la Educación Sexual Integral (ESI) y el DNI no binario, entre otras. Pero estas normativas no siempre se traducen en una inclusión real y en el deporte aún se sienten las resistencias al cambio.

Kogan se retiró de la Selección argentina luego de participar en los Juegos Olímpicos de Río 2016 (Prensa COA)
Kogan se retiró de la Selección argentina luego de participar en los Juegos Olímpicos de Río 2016 (Prensa COA)Por: ENARD

“Las leyes muchas veces son una respuesta a algo que está ocurriendo en la sociedad, pero puede ser que no todos respondan a ellas. Más allá de la legislación que tengamos, el deporte es una estructura muy conservadora: en los clubes los cambios son difíciles de implementar”, aseguró la exatleta, que hoy tiene un puesto en la Dirección Ejecutiva del Club de Corredores y que también es comentarista de handball en TV.

Kogan consideró que la incorporación de la mujer en el deporte ha sido tardía y explicó las razones: “El tiempo de ocio de la mujer es menor porque le dedica más horas a las tareas de la casa, al cuidado de las niñas y los niños. La dirigencia deportiva argentina históricamente no es rentada ni profesional, sino que es ad honorem, entonces es algo que se hace en el tiempo libre y el tiempo libre de la mujer es limitadopor eso en general los dirigentes son varones. A partir de esta dificultad, se va restringiendo aún más el espacio para la mujer, para la diversidad y para la incorporación de conceptos novedosos contemporáneos”.

Cómo fue formar una familia de dos mamás: tratamiento, obstáculos y la sorpresa

Valentina y Carolina se conocieron, se enamoraron y apostaron a formar una familia juntas. Se casaron en 2013 y un año más tarde comenzaron a planificar el embarazo. La decisión respecto de quién iba a gestar fue compartida: la elegida fue Carolina ya que Valentina estaba en pleno proceso de clasificación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 con la Selección argentina y el ser diabética también le generaba algunas dudas.

El método que eligieron fue el de la ovodonación: Valentina puso sus óvulos y estos fueron fertilizados e implantados en el útero de Carolina. “Fue un proceso sumamente compartido. Lo quisimos hacer así para tener la experiencia de estar las dos involucradas de una forma física”, detalló la exjugadora de handball.

A pesar de que el procedimiento fue planificado y deseado, la pareja de repente se encontró con algunos contratiempos: “Yo estaba por viajar a un torneo en Cuba a buscar la clasificación al Mundial de Dinamarca y ese mismo año tenía los Panamericanos de Toronto en los cuales íbamos por el boleto a los Juegos Olímpicos. Tenía un año deportivo tremendo y cuando me empezaron a hacer la estimulación (para obtener lo óvulos) la médica me dijo: ‘Ahora, nada de deporte por dos semanas’”.

“Yo pensaba que me estaba cargando. Yo soy deportista, yo vivo de esto. Fue todo un estrés y un aprendizaje por no saber, por la falta de la información. Aparte, fue todo un tema para mí en la práctica deportiva: me hinchaba, me tenía que cuidar de no recibir impactos con la pelota…¡Y yo soy arquera!”, continuó.

Valentina y Carolina tuvieron dos intentos fallidos que las desgastaron emocionalmente. Pero el deseo de tener hijos era más fuerte: a principios de 2016 se fueron de vacaciones, volvieron con la cabeza descansada y decidieron probar una vez más. El tercer tratamiento fue exitoso y Caro quedó embarazada de mellizos.

Carolina y Valentina, con sus hijos Emi y Lolo. (Fuente: Instagram)
Carolina y Valentina, con sus hijos Emi y Lolo. (Fuente: Instagram)

La gran sorpresa llegó cuando los médicos les dijeron la fecha estimada del parto, la cual prácticamente coincidía con los Juegos Olímpicos de Río. Otra vez, un obstáculo. “Caro ya tenía los pasajes para acompañarme y el médico le dijo que, si viajaba, los chicos iban a ser brasileros porque era un embarazo de riesgo. Entonces, viajé con el equipo, jugué, volví y dos semanas después nacieron los bebés a los 7 meses de gestación”.

Ser deportista y diabética

La diabetes y el deporte de alto rendimiento pueden ser compatibles. Valentina es la fiel prueba de que es posible. Ella vive con una bomba de insulina conectada al cuerpo de manera permanente. También usa un parche que le marca su nivel de la glucemia todo el tiempo.

“La diabetes está superpresente en mi vida, me identifico mucho con mi ser diabético Yo vivo en todas mis facetas con esta bandera de que el deporte es una herramienta que empodera, que es fundamental en todas las vidas y para una persona con diabetes más aún. Hay un montón de personas con diabetes que se desarrollan en distintas disciplinas y esa empatía o comunidad que se arma es espectacular para dar el ejemplo, porque lo peor que puede pasar es que el miedo te aleje del deporte”, sostuvo.

A los 42 años y ya retirada de la actividad profesional, Valentina siente que en materia deportiva logró todo lo que se propuso: jugó en la Argentina y en el exterior, y con la Selección disputó Mundiales, Panamericanos y un Juego Olímpico.

“Con el tiempo se me hicieron nuevos sueños ligados al deporte que tienen que ver con poder comunicar y mostrar la importancia de la diversidad en el deporte. Quiero volcar toda mi experiencia para trabajar por la inclusión”, finalizó.

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