La marcha de las piedras: testimonios de dolor y angustia frente a la quinta de Olivos

En medio de un clima de dolor, “la marcha de las piedras” llegó hasta la quinta de Olivos y la Casa Rosada . Frente a la residencia presidencial, origen del reciente escándalo por las visitas y festejos en medio del aislamiento estricto, los familiares de fallecidos por Covid-19 recordaron entre lágrimas a los suyos. El silencio, entrecortado por aplausos, imperaba en medio de los manifestantes, mientras desde las calles cercanas llegaba el eco de las bocinas de protesta.

 

“El dolor no tiene palabras. Esto es muy catártico, tiene verdad. Es un ritual colectivo del dolor por eso esto no puede desaparecer”, dice Roxana con lágrimas en los ojos. La piedra que dejo tenía el nombre de Alberto, su padre, quien falleció después de estar internado tres semanas. “ No tuvimos velorio, no tuvimos nada . La última vez que lo vi fue a dos metros y después era una cajita”, agrega la mujer, que llegó hasta Olivos acompañada por su marido.

Marcha de la piedras en la Quinta de Olivos
Rodrigo Néspolo

Marcha de la piedras en la Quinta de Olivos (Rodrigo Néspolo/)

“Descansen en paz, nosotros velaremos por ustedes”, dice una mujer mientras apoya su piedra e interrumpe el silencio. Las piedras se acumulan en la puerta de la quinta presidencial y los congregados ya ocupan casi toda la cuadra.

Cada piedra tiene un nombre y una familia detrás. Otras llegan en bolsas, traídas por los voluntarios que acercaron las piedras de aquellos familiares que decidieron no estar presentes.

Marcha de la piedras en la Quinta de Olivos
Rodrigo Néspolo

Marcha de la piedras en la Quinta de Olivos (Rodrigo Néspolo/)

“El dolor se hace más grande cuando sentís que se te están riendo en la cara”, dice un cartel. “Ni olvido, ni perdón”, agrega otro. Son pocos, la mayoría de los familiares vinieron solo con sus piedras y en silencio. Cada tanto, el himno lo interrumpe. Otras veces, una tanda de aplausos.

“Solo quería decir que esto es lo más cercano que tuvimos a un velorio”, cuenta ante el móvil de LN+ una mujer, abrazada a su marido. “No lo pudimos ver en sus últimos momentos de vida: es muy cruel saber que no se respetó nuestro dolor ni el de nadie. Seguro que es lo más que podemos hacer: dejar una piedra en su nombre”, agregó. Con un hilo de voz, alcanzó a completar: “Es muy doloroso, es muy doloroso, no le pudimos dar la mano cuando se estaba muriendo. Se murió y no lo pudimos despedir, ni siquiera pudimos ver su cajón. Nada”. Su familiar, recordó, murió el 23 de julio de 2020. Menos de una semana después del festejo por el cumpleaños de la primera dama.

Marcha de la piedras en la Quinta de Olivos
Rodrigo Néspolo

Marcha de la piedras en la Quinta de Olivos (Rodrigo Néspolo/)

A pocos metros, una mujer dejaba dos piedras. “Una es por mi hermana, Sandra, 58 años. Estuvo cuatro meses en terapia intensiva. La acariciábamos con guantes de latex y el último día, cuando falleció, murió sola y la médica me pidió que me pusiera los guantes cuando ya estaba muerta y le dije que por favor me dejara tocarla por última vez. Y por mi tío, también, que falleció de Covid”, recordó.

Ante la consulta por las fotos de los festejos, dijo: “Horrible, una falta de respeto. Y lo que más temo es que no pase nada, que quede en la nada”.