Informe Sauvé,¿punto de inflexión en la Iglesia católica?

Mientras en Lourdes se celebra la Asamblea de Obispos, la corresponsal de TVE entrevistó hace unos días al autor del Informe que ha revelado los abusos a miles de menores de forma sistemática en el seno de la Iglesia Católica en Francia desde 1950. Este informe realizado por Jean-Marc Sauvé ha centrado parte de las jornadas de estudio de los responsables eclesiásticos.

De momento, ya han reconocido su responsabilidad como Institución en estos hechos, pero según Sauvé todavía queda mucho camino por recorrer para prevenir la pederastia en este ámbito.

Cuando hace dos semanas TVE se planteó entrevistar a Jean-Marc Sauvé, no parecía probable que aceptase el encuentro. No solo por ser un alto funcionario del Consejo de Estado francés, sino, sobre todo, por el tema tan delicado sobre el que iba a versar la entrevista: su informe sobre los abusos sexuales a más de 200.000 personas cuando eran menores y en el seno de la Iglesia católica en Francia en los últimos 70 años.

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Más de 330.000 víctimas desde 1950

La pederastia que se volvió sistemática y que la Iglesia ha cubierto con el manto del silencio durante décadas ha sido el centro del trabajo de investigación que Sauvé ha dirigido en los dos últimos años y que presentó a principios del pasado mes de octubre. En el informe de 2.500 páginas se analizan los hechos desde el punto de vista sociológico, de la victimología y del delito, y de las consecuencias psicológicas. Fueron los propios obispos franceses los que le pidieron esta investigación, y que formase una Comisión totalmente independiente.

El objetivo de la entrevista con Sauvé era hablar de todo ello y también de las recomendaciones que hace con su equipo de trabajo para prevenir y castigar los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes, clérigos, religiosos y religiosas, e incluso los cometidos por laicos que trabajan en una institución religiosa. Si se incluyen a las víctimas de estos últimos, el número se eleva a unas 330.000 personas afectadas desde 1950y es solo una estimación, como aclaró a TVE el propio Sauvé.

Las víctimas cuentan con secuelas afectivas, y sexuales. No lo exteriorizan, pero esas consecuencias están ahí

Lejos de la frialdad analítica, la corrección política o la brevedad, Sauvé se explicó con ponderación y claridad, sin eufemismos y sin apartar el foco de la protección de los menores. Sus ojos han leído el horror en los escritos que muchas víctimas enviaron a su Comisión, y sus oídos han escuchado, por ejemplo, que muchas de estas personas no habían denunciado finalmente porque sabían que el delito había prescrito, o los que contaron de conocidos que se habían acabado suicidando.

«Cuando llegamos al final de la investigación, concluimos que la mitad de las miles de las personas que habíamos visto estaban mal, o muy mal», explica. «En su vida personal cuentan con secuelas afectivas, y sexuales. Son personas que no lo exteriorizan en su vida social o profesional, pero esas consecuencias están ahí».

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La Iglesia reconoce su responsabilidad tras décadas de silencio

Por eso, la principal demanda de las 45 que la Comisión Sauvé hace a los Obispos era que la Iglesia reconociese su responsabilidad institucional en estos hechos. Algo que, finalmente, se cumplía el pasado viernes 5 de noviembre, y en el contexto de la Asamblea de Obispos en Lourdes. La pederastia y el informe han centrado la mayor parte de sus jornadas. Con el reconocimiento de la responsabilidad viene también implícito la reparación económica a las víctimas. «Estas agresiones sexuales deben ser un reconocimiento para cada una de las víctimas porque son unos hechos que han conllevado muerte, impedimento de vivir. No es una donación de la Iglesia, es una deuda que tienen con ellas», afirma.

Cuando se le pregunta por la incomprensión que provoca el manto de silencio que ha habido durante tantos años, el encubrimiento entre unos y otros, Sauvé es taxativo. «La Iglesia ha tenido una dificultad para asimilar lo que es la misericordia, el perdón de los pecados, la aplicación de la Justicia y el reconocimiento de la culpa. Este es uno de los motivos por los que ellos mismos no acuden a la Justicia».

La Iglesia ha tenido una dificultad para asimilar lo que es la misericordia, el perdón de los pecados y el reconocimiento de la culpa

Para ahondar en esta cuestión, acude a un caso que conoció en primera persona. «Cuando era pequeño, tenía un profesor que era cura y nos enseñaba órgano. Un día desapareció y no supimos el porqué. Cuando he sido presidente de esta Comisión he sabido que tuvo problemas con niños, conmigo no, y que fue apartado del colegio. Pero no existe ningún expediente sobre él y esos problemas. O no se hizo nunca, o si se hizo, la Iglesia y la Justicia lo destruían cuando pasaban diez años de la muerte de ese religioso. Son pistas que se han perdido».

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Selección de religiosos para prevenir los abusos sexuales

Sauvé ahonda en ejemplos para visualizar cada una de las iniciativas que considera que la Iglesia católica debería tener en cuenta para atajar los abusos sexuales. Una de ellas es la selección de los religiosos, del personal, y de hasta de los propios sacerdotes. «Es un trabajo que ha sido imperfecto», afirma. «Por ejemplo, ha habido casos en los que existían dudas de que una persona debía ser ordenada. Había mostrado ya comportamientos no acordes con lo que es un buen sacerdocio, pero finalmente se le ordenaba bajo el precepto de que la Iglesia le ayudaría y que por una especie de milagro se podría encarrilar. Y claro, esto no pasaba».

Sauvé apuesta también porque se hagan evaluaciones internas anuales y que se comuniquen las irregularidades. «Hay que dejar constancia de esos comportamientos, no se pueden perder en una confidencia a un solo superior, y que después cuando dentro de unos años se repitan los abusos, se pregunten qué ha pasado. Esta la parte del secreto profesional, cierto, no se puede decir todo a todo el mundo, pero se debe descifrar un hecho grave».

La sexualidad, el gran tabú para la Iglesia

Otro problema para la Comisión Sauvé es que para la Iglesia todo lo que toca a la sexualidad es tabú, no se habla de ello. «Y esto tiene unas consecuencias terribles, porque lo que no se nombra claramente, no existe», explica.

«Todo se difumina bajo el término de los gestos inapropiados, y el delito se pierde. Por ejemplo, no se puede poner al mismo nivel de los gestos inapropiados una relación consentida entre un sacerdote con una mujer adulta, y un abuso a un menor. Una violación es una violación, no es un gesto inapropiado». Sauvé incide en la importancia del lenguahe con otro ejemplo. «Otro ejemplo, a veces se habla de curas pedófilos como curas que tienen problemas con niños. Si no se utiliza bien el lenguaje, si no se llaman a las cosas por su nombre, no se puede evaluar el problema real, ni hacer una escala de gravedad en las agresiones», reclama.

Si no se utiliza bien el lenguaje, si no se llaman a las cosas por su nombre, no se puede evaluar el problema real

Para Sauvé, la Asamblea de este año debe ser un punto de partida para trabajar en todas estas líneas. Considera que ya hubo un cambio de percepción del problema interno a partir de 2015.

«Yo prefiero que el informe sea un punto inicial que sirva para trabajar en firme con medidas concretas y que la Iglesia Católica deje de ser el entorno en el que hay una mayor prevalencia de violencia sexual al menor después de los círculos familiares, y de amigos», afirma, reconociendo que el camino del cambio podría ser un poco largo todavía, pero que incluso es preferible que así sea si las piedras que se ponen son guías seguras.

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