Hay acuerdo en Juntos por el Cambio en que será necesario un plan de estabilización en 2023

Entre los principales referentes reina un clima de tensión e intentos de diferenciación constantes, con ruidos que terminan avizorando un pronóstico turbulento. Por debajo, sin embargo, los equipos técnicos de Juntos por el Cambio vienen trabajando en los diagnósticos y ejes programáticos con un clima completamente diferente. En ese contexto, ya está tomando forma una coincidencia: en caso de llegar a la Presidencia en 2023 todas las fuerzas consideran que será necesario un plan de estabilización con un paquete de medidas a aplicar en los primeros días de gestión.

Ya no se trata solo de una cuestión de gradualismo o shock, sino de un programa que debe estar coordinado, tanto con medidas a tomar desde el Poder Ejecutivo como proyectos de ley que deberán ser impulsados en el Congreso. Algunos no dudan en ponerle nombre a la idea: “A lo Cavallo”, coinciden por lo menos dos dirigentes que forman parte de las negociaciones.

Rápidamente, aclaran que no lo dicen necesariamente por el contenido de las medidas, sino por la lógica de que se incluya un paquete de reformas al unísono. Saben que sobre todo a los socios del radicalismo la sola mención del ministro de la convertibilidad despierta todo tipo de rechazos. “Eso lo veo más como un eslogan”, replica un dirigente de la UCR, quien igual reconoce que están pensando en un plan de estabilización con medidas que apunten a lo macro y otras a la micro.

En lo que todos coinciden, además, es que la calibración final de ese programa dependerá del estado de situación en la que quede el país en 2023. A grandes rasgos, el mejor escenario sería uno en el que el Gobierno vaya cumpliendo las metas con el FMI, reduzca el déficit, aumente las reservas, corte la emisión monetaria, aumente tarifas, relaje el cepo y logre reducir un poco la inflación. El opuesto, claro está, sería el más complejo. En el medio hay múltiples opciones con esas variables que condicionarán la letra chica.

“La idea es que haya un marco y después el presidente pueda mover el dimmer.”

Disputas. Mientras avanzan estas negociaciones, Gerardo Morales y Mauricio Macri muestran sus diferencias públicamente, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta se sacan chispas para posicionarse, y Elisa Carrió, Facundo Manes o Miguel Pichetto hacen su propio juego. Cada uno de los principales referentes saca provecho para sus aspiraciones particulares, incluso con posturas que después sus equipos técnicos no defienden.

Macri dice que coincide en medidas con Javier Mileipero en las mesas técnicas el PRO no lleva esas propuestas. Bullrich habla de ir a un esquema bimonetario (no dolarización) que sus economistas no están todavía planteando más abajo. Morales se muestra alejado de posiciones del macrismo pero en la mesa los economistas tienen más coincidencias que diferencias. Larreta plantea que la inflación se puede bajar “en pocos meses” (ver aparte) y en los equipos económicos no lo ven igual. Carrió presenta un proyecto para bajar impuestos pero en su espacio reconocen que primero es condición sine qua non reducir el déficit. Y siguen los ejemplos.

Hasta ahora, las mesas de trabajo están concentradas en el diagnóstico y dedicarán el segundo semestre a avanzar con propuestas concretas. En políticas sociales, por ejemplo, hubo mayor coordinación que la que esperaban en la previa. En Salud, Fernán Quirós y Adolfo Rubinstein parecen no tener diferencias. En Economía, ya están elaborando un documento sobre la base de seis ejes, de los cuales cinco requieren de una solución rápida y uno, con eje en lo productivo, apunta más al largo plazo. Gasto público, política tributaria, precios relativos, régimen monetario y cambiario, y esquema de financiamiento son las claves a las que apuntará ese plan de estabilización.

“Va a ser necesaria una corrección fuerte del gasto público, describe una de las fuentes consultadas. “En lo fiscal hay más consenso”, coincide otra. Lo monetario, aclaran, es de las cuestiones que más tiempo tomará, pero sobre todo para saber cómo se llega en nivel de inflación y reservas. “El paquete va a tener distintos componentes, según el contexto”, explica uno de los economistas.

En lo que hay coincidencias también es que las medidas macro tendrán que ir acompañadas de estímulos a la micro, sobre todo para dar señales claras durante los primeros meses (en los que el impacto económico de las medidas se notará). “Hay que poner en orden las variables y superar la crisis”, advierten. Agrega otra fuente: “Hay muchísimas regulaciones que introdujo el gobierno actual que deberíamos revisar rápidamente, como las limitaciones sobre las SAS (Sociedad por Acciones Simplicada) o restricciones en diferentes mercados y el sistema de precios”.

De todas formas, cuando se avance en la letra del acuerdo se espera que lleguen las diferencias, pero sobre todo de matices. ¿Cuáles son las áreas más difíciles? En el tema retenciones ya hubo algunos cruces internos, aunque no en la mesa de trabajo sino en grupos de whatsapp que tienen dirigentes radicales y macristas. Una iniciativa del PRO para bajar la retenciones del trigo a cero generó el rechazo de la UCR. En el tema tarifario también puede haber diferencias de velocidad. “El ajuste tarifario no lo vas a poder corregir en un año”, aclaran los radicales. Y en la salida del cepo también puede haber diferencias, aunque sin reservas ni financiamiento hay un consenso de que deberá ser más gradual que en 2015.

“La idea es que haya un marco definido y que después el presidente que gane pueda mover el dimmer más para un lado o para el otro”, define uno de los referentes. Además, hay un punto en el que también hay coincidencias para ser optimistas y es que, en caso de ganar, puedan aplicar el paquete estabilizador y es que la crisis económica es más profunda que cuando asumió Macri, por lo que determinadas medidas tendrán menos resistencia. “A 2023 se va a llegar peor en lo económico que en 2015, pero mejor en lo político”, resumen.

El plan definitivo va a estar condicionado por el contexto en el que se llegue

Desde principio de año, la mesa nacional de JxC les planteó a las fundaciones de los cuatro partidos armar los lineamientos de un programa de gobierno. Así, Pensar, Alem, Hannah Arendt y Encuentro Republicano, “las fundaciones hermanas”, pusieron en funcionamiento diez mesas de trabajo por áreas temáticas. Franco Moccia, por el PRO; Agustín Campero, UCR; Fernando Sánchez, CC-ARI; y Eduardo Mondino, Peronismo Republicano, son los coordinadores de esos equipos, que después tienen sus referentes partidarios en cada área.

En el tema económico, Hernán Lacunza representa al PRO, aunque a las reuniones va Paco Gismondi. En la UCR, el referente es Eduardo Levi Yeyati, que delega en Maximiliano Castillo e Ignacio Bruera. Por la CC-ARI participa Matías Surt y en el Peronismo las cabezas son Santiago Montoya y Juan Carlos Sánchez Arnau, y quien está yendo a las reuniones económicas es Agustín Lauria.

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