El adiós de Serú Girán: cómo fue el multitudinario cierre de la banda en el Monumental

La explosión popular ricotera a partir de mediados de la década del 80 y la consolidación nacional e internacional de Soda Stereo, parecían no dejar margen para mayores liderazgos en el rock nacional. Sin embargo, solo había una chance de romper ese molde establecido. Y esa chance se llamaba Serú Girán y un regreso que se concretó hace 30 años, una década después de su separación.

Pedro Aznar, Charly García, David Lebón y Oscar Moro, Serú Girán se reunió en diciembre de 1992, 10 años después de su separación y dio dos conciertos en River. (Foto: revista Pelo).

Un regreso que, en realidad, fue un adiós de Serú Girán, el definitivo: desde entonces, solo hubo juntadas esporádicas pero nunca más una reunión formal. Por eso, aquel concierto del 30 de diciembre de 1992 en el Monumental, quedó en la historia como el multitudinario cierre de la banda, como el epílogo de este grupo formado por Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro, que para muchos es el mejor de la historia del rock argentino.

El adiós de Serú Girán: un disco nuevo y el recital más multitudinario de la historia

Aquel show de Serú en realidad fueron dos, porque la primera fecha elegida para tocar en el Monumental de River fue el 19 de diciembre. La banda ya había convocado a 15 mil espectadores en Córdoba y a 20 mil en Rosario. Pero el concierto de Buenos Aires batió todos los récords: se vendieron 70 mil entradas.

Entre los jóvenes de la década del 70 que ya estaban más adultos y toda la generación posterior que se había acoplado con el correr de los años 80, la masividad de Serú Girán era enorme, tanto que ante la venta arrasadora de ese concierto, se decidió hacer una nueva función, que sería la definitiva, el 30 de diciembre, llevando a suspender un concierto en Uruguay, adonde los músicos fueron pero de vacaciones, a Punta del Este, donde comenzó un resonante romance entre David Lebón y Pata Villanueva.

Aquellos conciertos de River no se caracterizaron por la prolijidad. Serú Girán había sido una banda que se fundó en 1978 y se separó en marzo de 1982, luego de un concierto en Obras Sanitarias. Fueron cuatro años de superación musical que marcaron a fuego al rock nacional a fuerza de talento y de un equilibrio basado en el profesionalismo: era ensayo más ensayo para luego ofrecer recitales sin fisuras. En el Monumental no fue tan así.

Cuántos tiempo más llevará, uno de los clásicos que Serú Girán tocó en su despedida en el Monumental.

La banda no lució ajustada como su historia lo merecía y en buena parte esto fue por Charly García, quien pareció sobrepasado por tanta efervescencia popular. Y eso que Charly era, sin dudas, el más masivo de los cuatro o más aún: era el artista más masivo del rock nacional. Pero su descontrol afectó el rendimiento del resto.

Igualmente, el repertorio era imbatible y el amor del público por la banda, y en especial por García, perdonaba cualquier imperfección. Antes de los shows en River, Serú Girán editó un nuevo disco, que se llamó “Serú 92″, un buen trabajo a pesar de que varios roces entre ellos pusieron en jaque al proyecto.

De aquel disco quedaron algunos hits, como “Mundo agradable”, que fue utilizado como cortina musical del brindis de fin de año de Canal 9 o “Nos veremos otra vez”, pero también una canción oscura llamada “Transformación” que hablaba de ellos mismos y las propias peleas que estaban sobrellevando como grupo en aquel regreso (“aislando las cabinas procesamos el dolor, cerrando las cortinas mantenemos la ilusión”).

El adiós de Serú Girán: una banda que marcó el camino

Serú había puesto la primera piedra sobre el que se convertiría en el epicentro del rock durante muchos años: el estadio de Obras Sanitarias. Pero también supo llenar teatros (el Coliseo fue uno de sus favoritos) y fue el primer grupo en hacer un recital multitudinario. Fue en La Rural, casualmente también un 30 de diciembre, pero de una época tenebrosa: 1980.

En plena dictadura, Serú Girán organizó un recital gratuito para despedir el año y fueron 60 mil jóvenes a verlos. Hoy parece un número insignificante, pero en aquella época fue un hito para el rock nacional, fue trascender la barrera de la masividad: los rockeros ya no solo tocaban en clubes o teatros, sino que podían convocar a un gran número de jóvenes en tiempos en los que tener el pelo largo podía ser causal de pasar la noche en una comisaría.

El del Monumental de 1992 (o los del Monumental) también marcó un antes y un después. Hasta ese momento, tocar en River solo era propiedad de los grandes artistas internacionales que comenzaban a tocar seguido en el país de la convertibilidad y el 1 a 1 (el peso valía igual que el dólar). Ya habían pasado por ahí Paul McCartney y Elton John, entre otros. Incluso, a comienzos de aquel diciembre de 1992, los Guns’n Roses hicieron una doble fecha, igual que Serú Girán, que también ahí fue pionero.

Moro, Lebón, Aznar y Charly, en los primeros días de Serú Girán (Foto: prensa).
Moro, Lebón, Aznar y Charly, en los primeros días de Serú Girán (Foto: prensa).

Fue la última vez que tocaron los cuatro juntos de manera formal (y en 2006, con la temprana muerte de Oscar Moro, el sueño se terminó definitivamente). El recital quedó registrado a través de las cámaras de El Trece, que televisó el show en vivo y en directo y cuya transmisión tuvo tantos o más desajustes técnicos que la banda y que no guardó el mejor de los archivos sobre aquella noche que, de todos modos, fue histórica e irrepetible.

De esa despedida quedó un álbum doble en vivo y hasta una película dirigida por Raúl de la Torre y protagonizada por Andrea de Boca: Peperina. Aunque lo que más quedó flotando en el ambiente fue que podrían haberlo hecho mejor. Sin embargo, el tiempo fue limándole las asperezas a aquel adiós multitudinario hasta convertirlo, tres décadas después, en una pieza de museo que vale la pena visitar. Porque, en definitiva, Serú Girán siempre valdrá la pena ser visitado.

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