Crisis energética: Francia prohíbe climatizar comercios y empresas con las puertas abiertas

El Gobierno francés prohíbe por decreto la publicidad luminosa durante parte de la madrugada y la climatización de comercios u oficinas que tengan las puertas abiertas, dentro de un plan para reducir el consumo innecesario de energía.

Dejar las puertas abiertas con el aire acondicionado o la calefacción en marcha «aumenta el consumo un 20% y además es absurdo», destacó la ministra de Transición Ecológica, Agnes Pannier-Runacher, en una entrevista al Journal Du Dimanche.

Durante la ola de calor de la pasada semana, en la que se batieron récords de temperatura en amplias zonas del país, varias ciudades como París o Lyon prohibieron esa práctica, y ahora el Gobierno la quiere generalizar a todo el país bajo la amenaza de una multa de 750 euros.

Sanciones de 1.500 euros

El plan del Gobierno es extender ese apagón a todo el país, aunque sin aumentar el horario, y la sanción será de 1.500 euros, explicó la ministra.

Sin embargo, habrá excepciones para las estaciones ferroviarias y los aeropuertos, que están abiertos continuamente.

Pannier-Runacher apostó por el diálogo con las empresas en todos los sectores para lograr recortes en el consumo innecesario.

Por ejemplo, el sector de la distribución en Francia presentó el pasado lunes un «protocolo energético de crisis» que se pondrá en marcha a partir del 15 de octubre para reducir el consumo de electricidad.

Ese protocolo incluye medidas como limitar la calefacción en las tiendas a 17 grados de temperatura ambiente en invierno, apagar las luces cuando se cierren los establecimiento o una reducción de la intensidad luminosa con carácter sistemático.

La ministra asegura que se están tomando otras medidas, como el censo de los grupos electrógenos y el diálogo con los sectores que más energía consumen, con el objetivo de evitar cortes de electricidad el próximo invierno.

«Todas las acciones que vamos a poner en marcha deberían permitir evitarlo», aseguró. Sí insistió en que empresas y ciudadanos «deben estar mejor informados de su consumo» por las empresas energéticas, que también deberían aplicar «tarifas que inciten a la sobriedad».

En cambio, el Gobierno francés no prevé por ahora reducir en 10 kilómetros por hora la velocidad máxima de las autopistas, que en este país es de 130 kilómetros por hora, una recomendación de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Todas estas medidas y discusiones tienen lugar mientras Francia y la Unión Europea se preparan a marchas forzadas para reducir su dependencia energética de Rusia ante un posible corte de la llegada de gas natural de ese país

Mientras tanto, comienzan a surgir iniciativas como la de la Parmain, una pequeña ciudad de 6.000 habitantes de la región de París, cuyo Ayuntamiento ha decidido apagar el alumbrado público entre las 1:15 y las 4:30 de la madrugada, así como bajar en tres grados la temperatura de la piscina climatizada municipal, para recortar su creciente factura energética.

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