Atentado a Cristina Kirchner, caso Nisman y el represor Febres | Los casos más emblemáticos de pérdida de información clave

En menos de una semana, el expediente judicial que investiga el intento de asesinato que sufrió el jueves 1 de septiembre la vicepresidenta Cristina Kirchner ya tiene una primera señal de alarma. Es que la jueza María Eugenia Capuchetti busca por estas horas una respuesta al borrado o reseteado del teléfono celular Samsung del agresor Fernando Sabag Montiel, que podría traducirse en la pérdida de información importante para la investigación. 

En el expediente iniciado el jueves a la noche en Comodoro Py uno de los elementos de prueba clave y de mayor sensibilidad para la causa es ese teléfono. Es que allí los investigadores pretenden buscar datos que permitan reconstruir la trama que concluyó con Sabag Montiel apuntándole con una pistola de fuego a la cara de la vicepresidenta en medio de decenas de militantes.

Durante todo el domingo los investigadores indagaron a la cadena que tuvo en sus manos el teléfono celular: desde los peritos de la Policía Federal que intentaron la primera extracción de datos hasta los agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que emplearon un sistema más sofisticado.

La aparición de la leyenda «reseteado de fábrica» mantiene en vilo a los investigadores y también al kirchnerismo. El episodio podría desencadenar en un pedido de la vicepresidenta de convertirse en querellante y escalar hasta la puesta en cuestionamiento de la actuación de Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo. Pero eso está por verse.

El malestar ya fue reflejado por una gama de nombres del kirchnerismo. El diputado nacional del Frente de Todos Rodolfo Tailhade escribió en Twitter: «¿Alguna duda que la jueza Capuchetti y el fiscal Rívolo están trabajando para encubrir el intento de magnicidio contra Cristina?». Se sumó su compañero de bancada Leopoldo Moreau, quien se preguntó: «¿Cómo es posible que el celular haya sido entregado por el juzgado a la PSA en un sobre abierto y sin cadena de custodia? Más que preguntarle a los peritos por su actuación habría que preguntarse como el aparato salió del juzgado en esas condiciones».

Habla un perito

Para Marcelo Torok el episodio que acaba de ocurrir con el celular de Sabag Montiel no lo invalida como prueba. «A pesar de que el borrado en sí es un paso atrás, no es tan grave como se lo representa«, dijo a PERFIL este ingeniero informático y perito forense.

En esa línea, explicó que el teléfono no sólo es la parte visible para el usuario sino que «para nosotros tiene una serie de implicancias adicionales». A modo de ejemplo, enumeró: «Necesitamos saber si el celular era el que efectivamente usaba la persona, si se correspondía con la tarjeta SIM, el tiempo que llevaba esa tarjeta o si el aparato tuvo antes otras tarjetas SIM, y todo eso aún se puede saber».

Y siguió: «La cadena de comunicaciones telefónicas, de SMS todavía se puede recuperar vía prestador telefónico, la ubicación del teléfono a lo largo de días y meses por medio de las antenas a las que se conectó, si iba en paralelo con otro teléfono… todo eso se puede saber y es muy importante para la causa«.

Consultado respecto de qué información está en riesgo ante el borrado que se conoció este domingo, el experto sostuvo que «es muy difícil que se pueda recuperar toda la información almacenada en el dispositivo». 

«El daño más grande lo identifico en las comunicaciones de los servicios de mensajería instantánea como WhatsApp y Telegram. Eso es lo que está más en riesgo«, señaló Torok.

Sin embargo, se mostró esperanzado en el avance de la investigación ya que «se puede seguir sin esos datos, lo que hay que tener es una visión de conjunto» de la prueba en cuestión.

Borrados de prueba: de Nisman a Arshak y Febres

El riesgo de pérdida de información en dispositivos electrónicos es una de las principales preocupaciones de la Justicia, especialmente a partir de la globalización. La aparición de las computadoras y los celulares representó en general un punto positivo a la hora del esclarecimiento de los casos pero detrás de ese aspecto ventajoso está el miedo a que los dispositivos no sirvan para aportar información de importancia. 

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Sabag Montiel y su Samsung, clave en la investigación.

Y no es la primera vez que misteriosamente se pierde prueba clave en la Argentina. Hay recientes casos en investigaciones sensibles como la muerte del fiscal Alberto Nisman, la desaparición del policía de la Ciudad Arshak Kharanyan y el asesinato del genocida Héctor Febres más atrás en el tiempo, sólo por mencionar algunos.

En el caso Nisman, por ejemplo, en agosto del 2015, más de seis meses después de su muerte, la querella que representaba a sus hijas denunció el borrado de datos del teléfono celular del fiscal de la UFI Amia.  

«Acá ha habido una primera lectura del celular por parte de la Policía Federal que dio error. También, la primera pericia sobre Nisman la hizo la Policía Federal. Cuando llega a la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que efectivamente tiene un sistema más sofisticado, dice: ‘Lo han vaciado’. Creo que esto es lo que está determinando que la jueza con buen criterio esté pensando pedirle a agencias extranjeras si pueden entrar al teléfono, porque igual que la laptop que han encontrado en el allanamiento, son dos instrumentos centrales para establecer el sociograma de comunicación”, dijo en las últimas horas Miguel Ángel Toma, ex titular de la SIDE, en el programa Comunidad de Negocios (LN+).

En rigor, en el caso Nisman se pudo recuperar información por otras vías.

Otro de los antecedentes de borrado de pruebas clave en materia informática es en el caso del policía Arshak Karhanyan. 

El joven policía porteño salió de su casa en Caballito el 24 de febrero del 2019 y la última imagen que lo muestra es de una cámara de seguridad ubicada a un par de cuadras. Adentro de su departamento quedaron sus dos celulares, que fueron secuestrados por la Policía tras una orden judicial. 

Los familiares del policía desaparecido vienen denunciando desde entonces varias irregularidades en el marco del proceso. Una de ellas fue el borrado del contenido de esos teléfonos por parte de peritos informáticos de la Policía de la Ciudad: así lo determinó una junta de expertos en informática en 2020.

Más atrás en el tiempo hubo un escándalo similar en torno a un caso de lesa humanidad. El protagonista fue el represor Héctor Febres, que apareció muerto cuatro días antes de su sentencia y se supo que la computadora que usaba en prisión fue ocultada a la Justicia y, cuando apareció, arrojó signos de manipulación. 

«Lo del celular es inadmisible. Cuando asesinaron al genocida Héctor Febres, su computadora quedó en custodia en la Federal. Apareció borrada y no se pudo recuperar nada a pesar de los intentos que hicimos los querellantes; la enviamos a expertos en Francia y tampoco pudieron», recordó la abogada y diputada nacional Myriam Bregman.

CP

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